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ITACYL basa su valor intelectual en la forma de distribuir el conocimiento de cada persona en la organización y en cómo ese conocimiento se aplica a los retos que debe afrontar.
A través de un firme compromiso con la prestación de formación permanente dentro de los ámbitos específicos que abriga el sector agrario, el instituto cumple una función de promoción social y personal, aportando mujeres y hombres cuya preparación evidencia un papel clave tanto en la competencia de ITACYL, como en la mejora de los niveles de competitividad y empleo del sector agrario en nuestra Comunidad Autónoma.
La formación de los trabajadores/as es pues, un lugar de
convergencia de sus inquietudes y expectativas y de los intereses de ITACYL,
contribuyendo decisivamente al aprovechamiento de las posibilidades de
desarrollo de nuestra sociedad rural viva y dinámica, ofreciendo conocimientos
que permiten rentabilizar de la mejor manera posible el trabajo del agricultor y ganadero, así como lograr una mayor adaptación a los cambios que continuamente afectan a este sector profesional.
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